Llega un momento en la vida que tendemos a buscar paz y armonía dentro de nosotros mismos, al experimentar irritación, sufrimiento, falta de armonía, desgraciadamente esta misma resulta que la andamos llevando y distribuyendo por doquier, provocando en la otra persona, si está falto de armonía interna también, se irrite y se ganche a la menor provocación.Definitivamente solo podemos encontrar la paz deseada dentro de nosotros mismos y así generar paz en nuestro alrededor. El primer paso sería identificar la causa que está provocando dicha falta de armonización, detectamos que nos sentimos desdichados, que surge tensión en nuestro interior debido a que pasan cosas que no deseamos, cuando se nos presentan obstáculos, cuando suceden cosas que no nos agradan o cuando alguien con quien estamos no se comporta de la manera que nos gusta, por lo que empezamos a atar nudos internos que nos tensionan, y por lo tanto provocan la sensación de desdicha .
La realidad es que las cosas no siempre saldrán como deseamos, no existe nadie aun que todos sus deseos se hagan realidad al instante, siempre van a existir ciertos obstáculos a vencer, frustración a dominar para lograr nuestras querencias. Y entonces ¿Cómo reaccionar asertivamente ante estas situaciones negativas? ¿Cómo podemos dejar de generar tensión y permanecer llenos de paz y de armonía?
El problema del sufrimiento humano, cuando ocurre algo no deseado, empezamos a reaccionar con negatividad ya sea ira, miedo, frustración, podríamos desviar la atención a cualquier otra cosa, por ejemplo escuchar música, salir a correr, leer un libro, contar hasta diez y entonces ese sentimiento empieza a disminuir y ” nos liberamos de él”, estás técnicas muy han sido muy útiles, pero a la vez estamos mandando estas emociones negativas al inconsciente donde sigues generándola y multiplicándola. Hay paz y armonía en la superficie, pero en las profundidades de la mente hay un volcán dormido de negatividad reprimida que en algún momento se derramara, el cuerpo siempre busca fugar.
Evadir de alguna forma el problema no es la solución, solo lo estás moviendo de lugar, como cuando mueves muebles que ya no te gustan, tratas de cambiarlos de
lugar y les agregas cojines para que se vean mas a tu gusto, así es el problema; así pasa con lo emocional, solo confrontándolo se podrá liberar plenamente y esto solo sucede con
la auto-observación, de esta forma ni reprimes ni das rienda suelta.
¿Cómo hago esto? Cuando surge la ira, nos coge tan de sorpresa que ni siquiera nos damos cuenta de ello. Arrastrados por la ira cometemos ofensas verbales y físicas que nos dañan y dañan a los demás, por lo que luego viene la culpa y el arrepentimiento. Físicamente el ritmo de la respiración cambia, se torna agitado, nuestras extremidades se tensionan y el
tono de voz se eleva. Tal vez no puedo observar el motivo inconsciente de mi ira, sin embargo si puedo observar mi cuerpo.
Alertas: "¡Algo va mal!". No podemos regañar al cuerpo por reaccionar pero si podemos aceptar las alertas, podemos empezar a observar la respiración, a observar las sensaciones y aceptarlas, hacerlas consientes y nos daremos cuenta de que la negatividad desaparece.
El cuerpo siempre habla, solo debemos permanecer atentos cuando reaccione, los pensamientos y las emociones están ligados a la respiración y a las sensaciones del cuerpo. Ya no estaremos esquivando la ira, sino que la hacemos consiente y la confrontamos.
Así mismo nos observamos con las sensaciones de nuestro cuerpo que nos producen sensación de bienestar y buscaremos desarrollarlas con más frecuencia y sentirnos agusto con nosotros mismos, salud mental, emocional y física son producto de la armonía interna que generamos y generamos a nuestro alrededor .
Una mente pura está siempre llena de amor, amor incondicional hacia los demás, sentir compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, alegría al ver los triunfos y la felicidad de
otros, ecuanimidad en cualquier situación.
Al llegar a este estado nuestra conducta habitual cambia, ya no es posible cometer actos físicos o verbales que puedan perturbar la paz y la felicidad ajenas. Una mente equilibrada está llena de paz e impregna el ambiente que la rodea de paz y de armonía que también afectan a los demás ayudándoles, y al estar e armonía desarrollamos también el desapego emocional, que no es lo mismo al escapismo o indiferencia hacia los problemas del mundo.
Conocerse a sí mismo integralmente nos otorga una mente equilibrada, que ve y comprende la verdad, sólo puede ser positivo, creativo, capaz de ayudarnos a nosotros y a lo demás. Plenitud.
LCCR 03/05/12
No hay comentarios:
Publicar un comentario