Anoche me toco por vez primera escuchar lo siguiente: "Sírveme las gotas
de la felicidad", las últimas gotas
del tinto que departíamos entre amigos, compartiendo la alegría
de la cumpleañera, 49 primaveras. Y es que me vino
a la mente ahora que se celebró el día de la felicidad, que cada
año cumplido es un
ciclo vivido, lleno de momentos felices, algunas
vivencias las atesoramos como nuestros mejores recuerdos y otras se vuelven episodios de vida, que no hay día que no sintamos ese estado de confort o satisfacción, aunque sea por un breve instante .
Que la percepción de nuestro cuerpo humano es tan perfecta que nosotros mismos tenemos el poder de decidir deleitarnos al ver salir el sol por las mañanas, con la simple sonrisa de un niño o. un simple buenos días a los tuyos.
Lo cierto es
que esto de
la felicidad, es una sensación
individual, cada uno la percibimos de una forma distinta , para unos es libertad de pensamiento
y acción, para otros es
plenitud, para otros es el tener
una familia, lograr metas
trazadas y muchos otros conceptos engloban
este sentimiento de felicidad, afortunados somos aquellos
que en algún momento de nuestra
vida, en nuestra vida entera o al final de la vida gozamos
la miel de la algarabía que siente nuestro espíritu,
nuestra alma, nuestro ser.
Sea cual sea
lo que nos provoca felicidad
solo nos queda una cosa por hacer, seguir agradecidos con la vida, con Dios en mi caso,
con el sol que nos da su energía, con la
luna que nos muestra
que aun en la oscuridad
siempre hay un destello de luz que
nos puede alumbrar el camino.
.....que siempre perdure el tinto y sus gotas de felicidad.
Laura Cevada
23-3-13




