Cuando se contempla
el cielo, de noche ya, miras las estrellas y te sientes flotar, eres
un ser pequeño en esta
inmensidad dotado con un
cuerpo y una mente que
coordinan su funcionamiento de una manera perfecta. El universo en su inmensa
sabiduría, Dios en su infinito
amor nos dotó de grandes regalos que
a veces pasan desapercibidos ante nuestro mirar.
Detente
un poco en tu ajetreada vida
y vislumbra el milagro
que tiene un solo día de
tu vida y asi cada día que le sigue.
Tenemos dos
soles, el que amanece con
grandes bríos y el que
se pone al atardecer con tu cansancio de un día
laborable con esfuerzo, llega la
luna con
el palpitar de su luz que te
avisa que es hora
de darle espacio
al alma, a lo que gustas de compartir con la gente
que te rodea.
Estos
momentos de vida son lo que
hacen de tu día a día, tu vida. Como no estar agradecido con esta vida bella

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