viernes, 14 de diciembre de 2012

15 de Confucio


Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser.

Conocer lo que es justo y no practicarlo es una cobardía.

Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.

Observa a los sabios para comprobar si posees sus virtudes. Observa también a los perversos para meditar en tu  interior si estás libres de sus defectos.

Una virtud nunca puede subsistir aislada; siempre ha de hallarse protegida por otras virtudes.

El hombre prudente es parco en el hablar pero activo en el obrar.

Cuando el hombre se halla cerca de la muerte, sus palabras son sinceras y veraces.

El que habla en exceso y sin cordura raras veces pone en práctica lo que dice. El hombre noble nunca teme que sus palabras superen a sus obras.

El hombre que no medita y obra con precipitación, no podrá evitar grandes fracasos.

Puede calificarse como " amante del estudio " quien cada día adquiere un conocimiento nuevo, y cada mes retiene lo que ha aprendido.

Lo que hagas, a ti pertenece;  yo sólo debo responder de mis propios actos.

Las palabras en sí mismas son inocuas, pero sus consecuencias pueden ser funestas si son despectivas.

El origen de todas las acciones se encuentra en el interior de nuestro ser. Si reflexionando sobre nuestros propios actos descubrimos que son conformes con nuestra naturaleza racional, experimentaremos la más intensa satisfacción.

Las penas y privaciones agudizan la inteligencia y fortalecen la prudencia.

Las mejores palabras son aquellas que encierran un profundo significado y, al mismo tiempo, resultan comprensibles para todo el mundo.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario