Todo
empezó con la pregunta, Qué mas podría estar yo haciendo?
Me puse
a pensar en contemplación
y deleites, en lo que pienso y no
hago y en lo que hago
sin mucho pensarlo, en gratitud
y los
darme cuenta de lo
agradecida que estoy de los deleites que me permite la vida. Dios
me dio un vestigio de sueño antes de nacer y
definitivamente Dios se
encarga de ponerte las rutas
al alcance de nuestro
andar.
Una noche, de esas
noches de coca light, tacos y
chal con las
amigas, comentábamos el
papel tan importante de una
mujer desde tiempos
bíblicos en la
base de la sociedad, como
sustento de amor y
apoyo que nos ha
sido encomendado, una de ellas comentó
acerca de las promesas de Dios, fue como una
espinita que se clava y te deja con la curiosidad hasta que un día
en una reflexión acerca de las
bendiciones que tenemos
en vida y que muchas
veces no vemos me quedó claro que todos
los días Dios
cumple sus promesas
para conmigo y para
con muchos de nosotros.
Así
llego un libro a mis manos
que habla acerca
de las promesas contenidas
en el Salmo 23 de
David , te comparto de
manera breve y
resumida , por si la curiosidad hace de las
suyas.
El Señor es mi pastor;
nada me falta.
En verdes praderas
me hace descansar,
a las aguas tranquilas me conduce,
me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro
de los valles,
no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo;
tu vara y tu bastón
me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete
ante los ojos de mi enemigos;
has vertido perfume en mi cabeza,
y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan
a lo largo de mis días,
y en tu casa, Oh Señor,
por siempre viviré
nada me falta.
En verdes praderas
me hace descansar,
a las aguas tranquilas me conduce,
me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos,
haciendo honor a su nombre.
Aunque pase por el más oscuro
de los valles,
no temeré peligro alguno,
porque tú, Señor, estás conmigo;
tu vara y tu bastón
me inspiran confianza.
Me has preparado un banquete
ante los ojos de mi enemigos;
has vertido perfume en mi cabeza,
y has llenado mi copa a rebosar.
Tu bondad y tu amor me acompañan
a lo largo de mis días,
y en tu casa, Oh Señor,
por siempre viviré
La promesa de Dios de cuidado
La promesa de Dios de provisión
La promesa de Dios de descanso
La promesa de Dios de paz
La promesa de Dios de sanidad
La promesa de Dios de guía
La promesa de Dios de presencia
La promesa de Dios de aliento
La promesa de Dios de amistad
La promesa
de Dios de protección
La promesa de Dios de esperanza
La promesa de Dios de un hogar
Bibliografía: Promesas poderosas para toda mujer , Elizabeth George.
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